Beirut no es un destino de turismo clásico, algo que se compensa por completo con la abundancia de restaurantes, cafés y vida nocturna. Hacía mucho que no comía tan bien de forma tan constante. Un aviso: se fuma en todas partes, a menudo con cachimba en la mesa de al lado.
Restaurantes y cafés
- Maryool – mi favorito absoluto: íntimo, pocas mesas, una fina cocina fusión (nivel de precios alto).
- Feluka – restaurante de pescado y bar de vinos, perfecto tras un día en el Sporting Club Beach.
- El Nejmeh – bonita plaza con varios restaurantes; en el Zaman hay estupendos mezze vegetarianos y postres.
- Beit Halab – shawarma a cualquier hora, ideal para el hambre nocturna.
- Manara Palace Café – junto al mar, lleno de familias libanesas los domingos.
- Sip – café moderno y con onda de camino de Hamra a Mar Mikhael.
Bares
- Mystic – en un pequeño callejón cerca de Hamra. El camarero Diego cuenta muchas cosas sobre Beirut y el Líbano, con deporte en las pantallas. Me conquistó al instante.
- Ferdinands – no dejes de probar el Gin Basil; las conversaciones con el personal y los clientes alargaron notablemente mi visita.
Beirut come y celebra con una naturalidad que se contagia. Reserva suficientes noches.

